jueves, 19 de junio de 2008

Los precios salvan al ambiente

Estudiando las leyes de oferta y demanda y analizando casos de estudio, uno empieza a entender como funciona el mundo realmente y como nuestras acciones pueden ser inteligentemente guiadas a través de estas leyes escritas en piedra (¿y en nuestros genes?)

Para el caso del petróleo, la oferta no se ajusta a la demanda debido a que el cartel de la OPEP regula esta oferta. Pero gracias a esta movida sucia de los jeques petroleros han aparecido ideas para reaprovechar energías limpias. Pese a la exigencia de George Bush de explotar las reservas del Ártico, los analistas creen que esto sólo bajará el precio del crudo en 30 años, así que hay otras ideas que se ensayan: reactores nucleares mucho más limpios con problemas de residuos pero que pueden solucionarse como en la planeada Yucca Mountain.

El alza de crudo ha incentivado la explotación de minas de fosfatos para reemplazar al petróleo en la elaboración de fertilizantes, y la minería, una industria cada vez mejor regulada con planes de recuperación ambiental permitirá que más personas puedan alimentarse al bajar el costo de los fertilizantes.

En el caso ecuatoriano debería suceder algo así, se explotan las minas, el suelo es devuelto a su estado original y mientras, las regalías fruto del alto precio del cobre y la plata podrían ser usados parcialmente por las comunidades para subsanar cualquier impacto ambiental generando además un mejor nivel de vida. El sistema de precios, bien utilizado puede ser una herramienta formidable para guiar acciones correctas en mejora del medio ambiente, obteniendo réditos que puedan reinvertirse en reforestación, conservación de manglares, etc.

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