viernes, 6 de junio de 2008

Hacia una legislación verde moderna

Con motivo de mis estudios he tenido que empaparme de temas de derecho debido a que mi carrera incluye tener conocimientos de leyes. Así que entre mis lecturas me permito sugerir un concepto para la protección de la naturaleza así como de la libertad individual.

Este concepto es el principio de Responsabilidad ya formulado por Hans Jonas que sigue el imperativo categórico kantiano, “Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra”. Aunque todo el bagaje tras el Principio de Responsabilidad es extenso y se ramifica en la filosofía, el derecho y otras ciencias y disciplinas, no hago muy largo el cuento:

Toda actividad humana debe ser responsable por el entorno que halló antes de realizar tal actividad, así que si un gobierno entrega una concesión petrolera, minera o de otro tipo a terceros, el concesionario debe cumplir con dejar la propiedad tal cual la halló y esto estipulado por contrato. Obviamente este principio tiene un costo que debe ser pagado por quien concede y el concesionario a partes iguales. Si quien concede la propiedad no desea pagar el costo de mantener la propiedad como se la entregó entonces el concesionario debe deducir la mitad del costo correspondiente a los usufructos que debe contractualmente al gobierno, quien entregó la concesión.

Lo anterior implica entonces que la naturaleza puede verse protegida de la explotación no sustentable mediante contratos claros que impliquen la restitución del bien a su estado original. Si el costo de restitución fuese más alto que los beneficios monetarios entonces no habría tal concesión y la tierra estatal quedaría sin explotar, aunque este caso en la actual coyuntura de recursos naturales a buen precio no sería común.

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